LA INVISIBILIDAD CON NOMBRE DE FUTURO






No estamos en el mejor de los Mundos posibles, tal vez por ello nos urge construir futuros.

En apenas un siglo o dos eso que llamamos "el Mundo"  está colmado, delimitado hasta sus más últimos y recónditos lugares. Ya no quedan lugares a los que ir, aquellas aparentes " tierras virgenes o de nadie" que en realidad si que eran de "alguien",  antes que los colonos  llegaran a ellas en busca de una vida mejor y las naciones europeas se repartieran un mundo que entonces quisieron percibir como parcialmente deshabitado, repleto de lugares abiertos , sin fronteras, esperando a ser conquistado" en nombre del Progreso y de la Modernidad, y que ahora nos lo presentan completamente acotado.

Quizás por ello la televisión se esfuerza en mostrarnos lugares remotos, islas deshabitadas al estilo de Robinsón Crusoe, donde los concursantes del reality Show de turno, representan el falso papel de supervivientes en un lugar aparentemente deshabitado en "plena  naturaleza", salvo por los cámaras de televisión , los actores y actrices y los miles de espectadores que detrás de su televisor observan como ávidos voyeristas el espectáculo televisivo del momento.
Un mundo pseudonatural que pretende ofrecernos una naturaleza en "peligro de extinción". Y lo que está en peligro de extinción no es sólo la Naturaleza, sino también nuestra propia "condición humana" tal y como la hemos conocido hasta ahora. La revolución tecnológica  trae de su mano nuevos adjetivos al concepto y a la experiencia de lo humano.

Con semejante artificialidad y desconexión de nuestra corporalidad, de nuestras sensaciones , emociones  y sentimientos, parece comprensible la necesidad actual de estar inmersos en la búsqueda constante de estímulos que sostengan  nuestra capacidad de desear y de gozar , casi como si estuviéramos al acecho del " deseo perdido".

  La pérdida de nuestra capacidad de introspección que nos hace humanos, de tomar conciencia de nuestra corporalidad vivida y compartida, de nuestra afectividad , de nuestros miedos y autoengaños, de nuestros pensamientos, sentimientos, y de nuestro universo imaginario; nos dejan desprovistos del material humano, cálido y ardiente que alimenta y reaviva nuestros deseos.

Tal vez nunca se ha hablado ni mostrado tanto ni de forma tan explícita y descarnada la sexualidad que en el momento actual, pero casi exclusivamente como objeto de consumo, como material desechable para usar y tirar . Se ha cosificado el cuerpo humano reduciéndolo a un objeto de consumo más, listo para deshacernos de él,  en cuanto deje de servirnos  para nuestra propia e inmediata satisfacción.

Estamos tan repletos de estímulos que podríamos hablar de una hipersexualizacion e hiperestimulación del espacio público. Semejante saturación de sensaciones, no puede mas que producir la pérdida del deseo, o la necesidad constante de buscar estímulos cada vez mas intensos para poder hacer sentir algo ante cuerpos casi anestesiados por el exceso.

Vivimos en un mundo globalizado, completamente lleno, repleto de fronteras, donde los parias, los "alguienes" que un dia fueron colonizados por los europeos con el pretexto de llevarles la Modernidad, (y mas que llevarles , se trajeron  para Europa sus riquezas y  el Progreso), esos " alguienes" llaman ahora a nuestra puerta y no sabemos qué hacer con ellos.

Nos incomodan, nos recuerden nuestra propia angustia vital en un mundo cada vez mas cambiante e inseguro. Están "fuera de lugar", porque no se les permite estar o su presencia resulta inquietante, y  nos sirven de oscuro espejo en el que podemos ver reflejada nuestra fragilidad existencial.

"Ya no quedan estatuas de la Libertad", porque en un mundo tan lleno y repleto de " mercancias" como las del "libre mercado"  donde todo es susceptible de comprarse y venderse, no hay tampoco lugar para las utopias o éstas se convierten rápidamente en un eslogan publicitario de moda vacío de contenido, o porque la Libertad se ha quedado tan petrificada como los cuerpos del hiperconsumismo moderno.

Para sostener nuestros deseo en una comunidad de human@s ( comunes que no idénticos ni homogéneos) como para poder crear un planeta humanamente sostenible,  necesitamos la  aceptación de limites y la regulación de los mismos , necesitamos que la libertad baje de su pedestal y se aproxime a  sus hermanas " igualdad" y "solidaridad"  en una Comunidad de Sujetos Humanos,  inevitablemente global pero diversamente humana

¿Y si esa " Señora Libertad" , como un personaje escapado de una escena psicodramatica, saliera a pasearse por ese Planeta Global y  viniera a contarnos historias de Lugares Invisibles que aún están por narrarse ?.

Porque si no podemos imaginar y nombrar otros Mundos, ahora invisibles, más justos y más solidarios que nos ofrezcan horizontes de posibilidad, no podemos seguir construyendo futuros. Y de los Mundos Imaginados de hoy se tejen las historias humanas que crearan los Futuros Posibles.

Beatríz Miralles Corredor.
Psicologa y Psicoterapeuta de Grupos.

( " Ya no quedan Estatuas de la Libertad" es una expresión que utiliza Zygmunt Bauman en su libro " Amor Liquido". )

Comentarios

  1. Lucharé por esos mundos imaginarios, y por qué esa mujer petrificada llamada estatua de la libertad, es más libre de lo que el ser humano pensamos, esta libre en muestro mundo imaginario, y ella está orgullosa que pensemos con tal descaro. 😌

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