EL SECRETO DE LAS BRUJAS DE ORIENTE








Este cuento lo escribí hace ya unos años, a partir de lo surgido en un encuentro en Palma de Mallorca en el 2002, dentro del Simposium de la S.E.P.T.G. (Sociedad Española de Psicoterapia y Técnicas de Grupo) titulado “Aportaciones Grupales a los Nuevos Retos”y fue publicado en la Revista de esta sociedad. Fruto de este encuentro surgió este cuento de “las Brujas de Oriente”, sobre los Misterios de la Diversidad, El Arte de la Palabra y el sueño de lo Creativo.                  

EL SECRETO DE LAS BRUJAS DE ORIENTE

Erase una vez, en un país de cuyo nombre no puedo acordarme, se celebró un encuentro entre tres famosas Brujas que acordaron llamarse  “de Oriente”. “Oriente” no era un punto real sino un lugar imaginario, un lugar en el horizonte al que todas miraban para invocar sus plegarias y deseos.
  Nuestras Brujas eran unas hechiceras muy sabias, aunque de una clase de sabiduría un poco especial, de esa que no suele encontrarse en los libros de texto. Como buenas magas fabricaban conjuros. Uno de esos conjuros les hacia inmunes al paso del tiempo, de modo que a pesar de tener bastante edad, unos 30.000 años, tan solo aparentaban 40, y eso que no habían querido hacerse la cirugía estética.
   Estas brujas se reunían en el mismo lugar cada 2000 años, para inventar leyendas y mitos con los que alimentar la fantasía de los mortales y hacer más llevadera su existencia. Para ello, se ayudaban de un libro Mágico escrito con polvo de oro, el polvo que cada año conseguía acumularse en sus páginas desgastadas para formar una palabra. Cada año iba apareciendo una nueva palabra hasta completar una leyenda. Cada leyenda tenía sus frases mágicas, que debían repetirse a modo de sortilegios para protegernos de los peligros que nos acechaban a la humanidad en cada época. Nuestras protagonistas eran sabias mujeres venidas de recónditos lugares del mundo de los vivos y de los muertos.
Cada una de ellas había acumulado las experiencias de miles de años, pero a diferencia de los Magos de Oriente, personajes muy sabios y cultos, que habían custodiado los grandes conocimientos de Culturas del Mundo y agrupado en sesudos compendios de conocimientos científicos; nuestras brujas, bastantes más desordenadas y algo menos sesudas que sus colegas los Magos, habían acumulado su sabiduría mundana en frases misteriosas, difíciles de comprender y con ocultos significados, como corresponde a los Grandes Misterios de la Vida.
Nuestras Brujas tenían nombres bien curiosos.
 La primera de ellas se llamaba Esperanza, era de piel muy oscura, ojos negros como la noche y cabellos rizados de un negro intenso, y procedía del Sur. Su padre y su madre habían elegido este nombre para ella después de 100 años de gestación esperando que naciera. Como comprenderéis las Brujas, que viven y viven miles de años, necesitan muchos años para gestarse dentro del vientre de sus madres y más de 5.000 años para acabar su infancia y pasar a la adolescencia y otros 8.000 para poder ser recibidas con toda su dignidad y orgullo en el mundo de los adultos.
La segunda de nuestras Brujas tenía la piel muy blanca, ojos azules  cristalinos, como el agua del mar y largos cabellos rubios, se llamaba Desirée. “¡Vaya que nombre más raro¡” Os diréis. Bueno, significa deseada en francés y se lo puso su madre, una bruja muy moderna, que venía de los países del Norte y  vivió en Francia muchos, muchos años.
La última de nuestras Brujas se llamaba Misterio, tenía la piel oscura, ojos oscuros y profundos y largos cabellos negros, procedía de un lejano país de Oriente que no aparece nunca en los mapas, ni siquiera en los satélites espaciales porque tiene el don de ser invisible casi siempre y solo se puede ver cada 1000 años.
Nuestra Bruja Misterio tenía un don muy especial, de importancia trascendental para toda la humanidad, consistía en la capacidad de hacer ver en las personas un sentido especial a las cosas, y a la existencia humana, a pesar de lo absurda que a veces pudiera parecernos. Y decían que ese don lo alimentaba a través de su amistad con un duende juguetón y algo tramposo que se llamaba “iluminación”.
Pero últimamente nuestra Bruja estaba algo deprimida y como esto de la depresión era algo nuevo para ella, no sabía muy bien como curarlo, porque en el mundo de las Brujas, las Hadas , los Duendes y Magos  no existían psiquiatras ni psicólogos, simplemente nunca habían hecho falta.
Estaban las tres brujas reunidas, preocupadísimas. Esperanza había ido por equivocación a unos grandes almacenes preguntando por sus amigos los Reyes Magos de Oriente, pero allí lo único que había podido encontrar eran unos impostores. Las personas se habían vuelto todas locas, se empujaban unas a otras, y no paraban de gastar y gastar dinero en nombre de una extraña celebración con un nombre muy raro, algo así como No-vida, Novedad, bueno no sé…”No tonta,” le había dicho Dessirée, “le llaman Navidad”, y algunos mortales la celebran cada año en determinados países del mundo. Esperanza se quedo pasmada. ¡Oye¡, ¿ lo de la Navidad no era aquella leyenda que sacamos del libro Sagrado hace 2002 años.?
-“¡Anda, sí , es verdad¡…Pues no creía yo que aquella bonita leyenda fuera así, la cosa ha degenerado mucho…¿Estáis seguras de que siguen yendo los Magos de Oriente por allá?.
-La verdad es que no lo tengo muy claro.
-Lo cierto es que yo la recordaba de otra manera. Podíamos consultar el Oráculo de Elfos.
-Será el de Delfos.
-No el de Delfos lo consultábamos en la época de los griegos, recuerda que aquella bruja que lo custodiaba, ya se jubiló, y ahora no hace más que viajar y viajar de un lugar para otro con esas excursiones que organiza para las brujas y magos de la Tercera Edad.
-¿ Y los de la Cuarta Edad que Hacen?, descansan otros 2.000 años para luego volver a nacer.
Misterio, que estaba todo el rato muy callada, en actitud compungida, levantó la cabeza bruscamente y se puso a dar saltos de impaciencia, no se la veía tan nerviosa desde el año en que visitó a su primo el Enciclopedista, poco antes de la Revolución Francesa.
-Creo que tengo una idea genial, si me lo permitís, os la cuento en un plis-plas… Las otras dos brujas, se quedaron pasmadas, debía ser algo muy importante para armar tal alboroto, ella  una bruja tan pausada siempre…
Nuestra Misterio prosiguió hablando mientras danzaba alegremente por el aire, estuvo a punto de atropellar unas pobres palomas que volaban despistadas de su bandada…
-“Cuidado, mira por donde pisas”, le dijo el jefe de las Palomas voladoras…
-“Perdone usted, es que llevo más de cien años deprimida y de repente me encuentro muy contenta”.
- “Bueno, bueno, pero vaya usted con un poco más de cuidado, casi nos lanza al abismo de un manotazo y nosotras las Palomas no somos inmortales, ni vivimos miles de años como ustedes las Brujas”, le respondió la Paloma con tono de enfado.
Este incidente, hizo reflexionar a nuestra Bruja Misterio, casi de un plumazo y se dijo a sí misma:
“A ver si queriendo arreglar un entuerto, desarreglo y me cargo a todas la aves del cielo. Mi intención no era esa, pero conviene que haga caso de los consejos de mi padre Prudencio. Mi madre inspiración, siempre ha sido muy atolondrada, como luego lo he sido yo. “¡Que le vamos a hacer es cosa de mujeres¡”, me decía mi madre cuando mi padre se enfadaba con nosotras…
-Hace miles de años que ya no la veo, después de la cuarta edad pasó otra vez al nacimiento, quién sabe por dónde andará ahora”.
Inspiró  profundamente, y así, algo más sosegada, se atrevió a hablar en un tono un poco más cuerdo (por cierto en el reino de la Brujas hay una etapa de la vida en la que está mal visto estar cuerdo, es un signo de mal gusto, por lo menos hay que pasar 1000 años estando loca para poder llegar a la madurez, luego se permite fugases momentos de locura transitoria, que no deben superar los 25 años…).
Nuestra heroína Misterio, cogió una escoba a modo de lanza en ristre, y la tapa del cubo de la basura que había limpiado y perfumado recientemente (dicho sea de paso, era enorme, pues en los últimos cien años la cantidad de basura y mierda acumulada en este planeta era tan descomunal que ni un milagro podría salvarnos a los mortales de caer desmayados ante la pestilencia que despedían los desperdicios acumulados por los humanos a lo largo de este último siglo).
Pertrecha con su nuevas herramientas, a modo de nueva heroína que buscaba emular las hazañas de un tal D-Juan Quijote de la Mancha (esa era una historia que le contaba su  padre de pequeña sobre un hombre que quería cambiar el mundo y se volvió completamente loco) y como los locos estaban bien vistos  de vez en cuando en el reino de las Brujas , decidió tomar el ejemplo de ese tal D. Quijote y lanzarse a correr aventuras sin par ,por el mundo secreto  de los cuerdos.
Porque los humanos, a fuerza de querer siempre aparentar una extraña cordura que ellos llamaban “exactitud, precisión, cálculo y medida” habían olvidado el secreto de construir mundos nuevos, y siempre estaban  dando vueltas  y vueltas, sobre tareas rutinarias sin que supieran realmente el sentido de lo que hacían. Repetían una y otra vez los mismos gestos, las mismas palabras, las mismas celebraciones y los mismos saludos sin que pudiera desasirse de una extraña fuerza llamada rutina, una fuerza que no respondía a un sentido secreto y oculto construido a través  de los abismos del tiempo y de las experiencias humanas, sino más bien a una práctica añeja y caduca, fruto de la pereza mental y de la apatía, que se esconde siempre agazapada detrás de la puerta de la comodidad.
-“Ya sé, instauraremos una nueva era. Para que cada familia de humanos, cada grupo busque un día señalado solo para ellos, un día mágico que bautizaremos con el nombre del  DIA DE LAS BRUJAS DE ORIENTE. Ese día no deberá coincidir con ningún otro señalado por la fuerza de la rutina, sino solo por la ilusión, Desirée nos ayudará con su varita mágica de bruja hechicera, a que personas que se quieren y se importan, escojan un regalo especial, único irrepetible, que no figura en ningún catalogo de anuncios, ni aparezca por televisión, ni se pague con dinero, para regalar a los otros, un regalo fabricado de magia, y cuya moneda de cambio sea primordialmente la imaginación. Un regalo construido con renglones mágicos que pueda leerse y entenderse de miles de formas, tantas como personas lo reciban, y habremos logrado instaurar de nuevo la era  de los Misterios. Porque los misterios mas insondables nunca pueden pagarse  de otro modo que no sea con nuestro propio esfuerzo, nuestra ternura, nuestro amor y con nuestra propia imaginación. Los demás no son más que vanos intentos por razonar lo incomprensible más allá de los mundos que se mecen a través de nuestra emoción”.
           
Desirée agitó su barita con fuerza, pidiendo con impaciencia un regalo sorpresa para ofrecer a todos los demás, un mensaje secreto que pudiera leerse de mil formas y tuviera cierto sentido para todos.
            Después de mucho esforzarse y de poner en ello toda su ilusión ( no creáis que las varitas mágicas no necesitan de gran esfuerzo para poder ponerlas a funcionar) aparecieron palabras de muchos colores, purpuras, escarlatas, doradas, plateadas, anacaradas, palabras con olor a bosques limpios y el sabor dulce del agua de los ríos cuando se respetaban sus aguas. Palabras para acariciarlas y mecerse con ellas largo tiempo hasta poder alcanzar sus secretos ocultos, palabras para dejar boquiabiertas a las estrellas con su danza secreta.
Y se fueron depositando lentamente sobre su mano, como creando un mensaje que trascribía un lenguaje secreto. La extendió para enseñarla y prosiguió con una voz solemne, nuestra Bruja Misterio:
“Descifradas esas palabras, dándoles cada cual su especial sentido, podríamos encontrar el secreto perdido de nuestra existencia…(Hizo una pausa y luego prosiguió)
…“Podríamos encontrar la respuesta a nuestros interrogantes, y muchos de los  sinsentidos que vienen de vez en cuando a visitarnos sin que nadie quisiera invitarlos, podrían dejar de angustiarnos con sus extraños gemidos.”(Se hizo un largo silencio).
    Parecía una promesa tan linda, que Esperanza no pudo por menos que saltar de alegría. Vino a ensombrecer su gozo, un mal presagio, traído arrastrado por un viento extraño que zumbaba inquietamente y que amenazaba con arrebatar tan sorprendente sortilegio. Había un virus que llamaron: el V.H.H.I. como las siglas del “Virus de de Hechiceros y Hadas Intolerantes”…
   Para poder encontrar un antídoto apropiado a tan grave amenaza necesitaban la invocación de la tierra, los cielos, astros y estrellas del universo.
Conseguir tamaña empresa era una ardua tarea, necesitaba de la conjunción de las tres brujas.
Y de este modo fue como  iniciaron una extraña danza cubiertas de amapolas, rozando con su movimiento, la luz de la luna en el cielo y agachándose hasta sentir el tacto de la tierra mojada. Tal vez así pudieran obtener tan deseado  antídoto.
Agotadas de esta danza febril, fueron dejándose caer sobre el suelo mojado, mecidas por el éxtasis.
Y el sueño, ese duende fantasioso que es primo hermano de la bruja misterio, vino a acompañarlas durante largo tiempo. Fue tan largo y tan profundo el cansancio, que cuando vinieron a despertar, el alba, vestida con tejidos de seda y enjoyada con perlas de rocío, vino a susurrarles al oído una extrañas palabras:
           
    “Brotará en las entrañas de esta tierra regada por la lluvia, un árbol milenario, que antaño conocieron como el Árbol de la Vida y hoy volverá a rebrotar como el Árbol de la Palabra. De sus hojas se desprenderán frases preñadas de enigmas y cubiertas de silencios. Después de cada lluvia, se desprenderán algunas de sus hojas. Después de cada silencio renovaran sus secretos y brotaran nuevas ramas
Al abrigo del alba llegaron y llegaron brujas, brujos, hadas y hechiceros, alrededor del árbol de la palabra para intentar descifrar sus secretos…
En algún momento de este encuentro, vino a deslizarse una hoja,:
-¿Quién lee este mensaje?
Y vino el duendecillo inquieto y juguetón, con su lengua nerviosa e ingenua a leer:
“Perdónanos nuestros errores, tal y como nosotros perdonamos  los errores ajenos, no nos dejéis caer en la tentación de la vanidad o de la soberbia y líbranos del desaliento…” Fdo. Esperanza, pócima secreta contra la desesperación.
 “Tal vez esta no fuera el antídoto definitivo contra esa grave enfermedad, pero ayuda a inmunizarnos contra su contagio” exclamó Esperanza.
     Aquellas palabras que sonaban como familiares y extrañas al mismo tiempo dejaron algo sorprendidos a todos los que allí esperaban algún mensaje definitivo, algo rotundo que cambiara el orden de las cosas y del universo, una exacta respuesta a sus dudas o angustias.
Mas el sueño vino de nuevo a embargar y abrazar con su mágico aliento, unos tras otros, a todos los que allí impacientes esperaban y las hadas de los sueños que habitan solo el mundo de los durmientes y de los extraviados en el tiempo, danzaron toda la noche con los duendecillos del tiempo.
Ya la aurora impaciente por desemperezarse vino a interrumpir sus juegos, esta vez adornada de un color azulado y violeta  y fue susurrando a cada uno de nuevo: “De sus hojas se desprenderán frases preñadas de enigmas y cubiertas de silencios. Después de cada lluvia, se desprenderán algunas de sus hojas, después de cada silencio se renovaran sus secretos y brotaran nuevas ramas…”
            Desirée despertó, ya algo inquieta, protestando: “No acabo de entenderlo, ya hemos esperado largo tiempo y este árbol no parece darnos ninguna respuesta, ni siquiera su amiga la aurora es capaz de descifrarlo. Parecen mensajes absurdos que no dicen nada.”
            Esperanza replico con una sonrisa en los labios: “Nada es una palabra bien fácil de pronunciar, igual que la palabra todo, pero las palabras fáciles de pronunciar o de desvelar no guardan grandes secretos, esconden dudas, tranquilizan inquietudes, apagan interrogantes, pero a cambio arrebatan perplejidades, duermen curiosidades y entierran descubrimientos… ¿Que haríamos sin extrañas e indescifrables palabras?... Tal vez dormir y soñar que jugamos a estar despiertos”.
Misterio, nuestra bruja sabia, decidió con la mejor de sus miradas seguir guardando silencio y el silencio vino a cubrir aquella noche, donde la luna llena, brillaba con la extraña dulzura de lo nuevo meciéndose en lo antiguo, como los sueños se mecen con el silencio y los y principios se acurrucan y se yerguen sobre los finales y los adioses y las despedidas habitan cada mañana abrazados a aquello que todavía está por venir.
         
                 Beatriz Miralles Corredor (Psicóloga y Psicoterapeuta de Grupos)

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