BUENOS DIAS TRISTEZA



Si escuchamos el mensaje que nos trae la tristeza que se ha cobijado en nuestro corazon, tarde o temprano  acabará por marcharse, porque ya no tiene nada mas que decirnos. Tenemos miedo de la tristeza, como también tenemos miedo del dolor.
Nos bombardean constantemente con falsos mensajes de felicidad a toda costa, y sobre todo con unos modelos de felicidad que nos llevan a negar buena parte de nuestras emociones y que por tanto nos desconecta de nuestros sentimientos mas genuinos. Es una felicidad de mascarada, que nos arrastra a vivir como si la vida se tratara de un carnaval permanente. Y no es que las mascaras sociales no sean útiles de vez en cuando como mediadoras en determinadas situaciones sociales, pero como algo transitorio, no definitivo.
Se tiende a culpabilizar e incluso a estigmatizar los sentimientos de tristeza y de rabia del mismo modo que se culpabiliza y rechaza a las personas que están en situación de pobreza o de enfermedad, o de vejez, en la medida de que vienen a ocupar el lugar de lo improductivo y desechable, en este ideal social de productividad sin limites y sin reglas, y me refiero a las reglas èticas y morales. Quizás el auge preocupante de los fundamentalismos religiosos y políticos  con su carga de intransigencia y radicalismo surja como formación reactiva a un contexto social en el que "todo vale" con tal de conseguir lo que uno se  propone.
Que nos genere rabia, tristeza o dolor determinadas situaciones es como un puente que hay que atravesar para poder acceder a otra forma de estar en la vida mucho mas plena y profunda, puede ser incluso , un alivio necesario que nos devuelva nuestra condición de humanos, siempre y cuando no nos deje instalados en la impotencia o la destructividad, y podamos transformarlo.
Queramos o no , los sentimientos de Tristeza y de Rabia tarde o temprano van a ser compañeros de viaje en nuestras vidas, porque tienen un sentido para nuestra existencia muy importante y  forman parte de la condición humana. Que por  momentos o temporadas, vayan a formar parte de nuestra existencia,  no significa dejarles que se instalen como huéspedes permanentes en nuestra vida. Vendrán un día para dejarnos tarde o temprano , aunque vuelvan de vez en cuando.Así es la vida, con sus aromas y su sabor agridulce
Pero por qué tenemos tanto miedo a estas emociones que algunos han venido a llamar " negativas" y por tanto supuestamente desechables. Hay una gran distancia entre la queja vana y sin sentido y el victimismo que nos instala en la impotencia,  y la genuina expresión de la tristeza o la rabia en situaciones en que son perfectamente justificables, comprensibles y humanas. La indiferencia o la alegría ante determinadas situaciones lejos de convertirnos en mejores personas,  nos aleja de una humanidad que nos ofrece todo tipo de sentimientos. 
Todas las emociones son importantes para nuestro mundo afectivo y tienen su  sentido. Para no quedar atrapados  en ellas,  es necesario que puedan expresarse y verbalizarse ( ponerse en palabras) de forma que podamos ir digeriéndolas y puedan ser asumidas y trasformadas. Habrá que buscar la forma y el espacio adecuado para poder hacerlo .
Las emociones como la tristeza o la rabia son tan valiosas e importantes para nuestro mundo afectivo como lo son la alegria. Son una brújula que nos permiten orientarnos en nuestra vida y ver por dónde queremos y necesitamos ir y qué necesitamos dejar atrás.
Lo que puede hacer de ellas,  emociones destructivas, está en el hecho de no poder manejarlas o canalizarlas, de modo que no emerjan de forma desbordada . En los procesos de Duelo, el dolor que produce la pérdida genera fuertes sentimientos de tristeza pero también de rabia. Cuando nos quedamos atrapados en una emoción que nos hace sufrir o nos genera problemas con nuestro entorno significativo, quizás sea el momento de buscar ayuda profesional.
En otros casos , en los que la tristeza es una emoción no permanente, conviene escucharla porque ha llamado a nuestra puerta para decirnos algo.

Beatriz Miralles. Psicóloga. 
http://psicologabeamiralles.com/

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